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Cursi, constante y de camino
Por Romina Fasani
Jan 2007
Desde pequeño, los sonidos y ritmos del mundo invadieron el hogar de Diego Drexler en Montevideo. Un día, y casi por casualidad, Diego se juntó con Fabián, amigo de uno de sus hermanos, y decidieron formar lo que hoy es una banda de exportación conocida como Cursi. Su rock montevideano, su conjunción musical y su poesía a la hora de comunicar les abrieron grandes puertas, y aunque todavía tienen muchas por abrir en este excitante camino de la fama, los uruguayos no bajan la guardia y pelean cuerpo a cuerpo, codo a codo para hacer de su propuesta musical, una bandera conocida en el mundo entero. Tienen una cita con Cursi. ¡Disfrútenla!
La palabra "Cursi" según el diccionario, se utiliza para describir despectivamente algo que pretende ser elegante, pero no lo es…algo que no tiene nada que ver con su propuesta musical. ¿Cómo y por qué eligieron ese nombre?
Nosotros empezamos en el año ´97 con este proyecto musical [Fabián Kurt (guitarra y voz) y Diego Drexler (bajo y voz)]. Fabián es amigo de mi hermano Daniel. Un día pasó por la casa de mis padres, yo estaba ahí con mi nuevo bajo, se armó una zapada y me invitó a grabar una canción. De esos encuentros surgió tocar para amigos en un pub, no teníamos nombre… Primeramente le pusimos “déjà vu”. Al mes nos dimos cuenta que no tenía nada que ver con lo que estábamos buscando. Mientras pensábamos otro nombre, nos dábamos cuenta que había canciones que despuntaban para lados muy diferentes. Es como ver la tele, cambiar de canal sin saber con qué te vas a encontrar en el canal siguiente; son canciones que transitan por estilos muy diferentes, con temáticas muy variadas. Siempre buscamos nuevos caminos, cada canción tiene una búsqueda particular, nunca repite una fórmula. Eso era un potencial y no teníamos que tener miedo al que dirán, al quedar como “cursis”, así que nos paramos delante de los que nos pudieran llegar a juzgar y nos pusimos “Cursi”. ¡Nos gusta!... ¡Suena bien!
Desde 1997, cuando comenzaron y estuvieron girando y girando hasta hacerse su propio espacio en la industria, ¿Cuáles fueron los obstáculos más difíciles que tuvieron que sortear?
(Piensa) La guerra es constante. Obstáculos hay todo el tiempo, creo que nunca podemos bajar los brazos. Hubo un gran cambio cuando asumimos que nadie iba a hacer por nosotros, lo que nosotros no hiciéramos por nosotros mismos. Nos cargamos la mochila al hombro y salimos a pelearla. Cuando adoptamos esa postura y confiamos en lo que hacíamos, las cosas comenzaron a salir fluidamente. Lo nuestro fue paso a paso y falta mucho más.
¿Todavía más por luchar?
Somos una banda que por la ofrenda artística y visual que tiene le llevó tres discos, hasta “Corazón de hotel”, para que el público entendiera la propuesta artística. Si bien en los discos anteriores hubieron hits como “La pachanga falsa”, la gente no entendía donde encasillarnos, si éramos una banda de rock o pop. Mismo las críticas no sabían donde catalogarnos. Creo que hay mucho más camino por hacer. Todos en la banda estamos absolutamente enfocados en este proyecto, es a lo que le dedicamos las 24 horas del día y lo que nos gusta hacer.
Hablemos de su nuevo trabajo discográfico, Delivery. Preséntanos cada uno de los temas que lo componen:
Suele ser difícil definirlos en una palabra, pero no hay problema, lo intentamos. Son canciones que reflejan una etapa de la banda, las vivencias que tuvimos el año pasado después de “Corazón de hotel”, de una banda que está tocando mucho, que está en tránsito constante.
1. Pensá un minuto: Es la única versión del disco. Es una canción de los Housemartins, que la reversionamos y adaptamos al español.
2. Suficiente: Es una canción en la que le estás declarando a una persona que hasta acá llegaste y ¡ciao!
3. No te peines: “No te peines que no salís”. Batanga: ¿Qué no sales en la foto? ¡No salís! (Risas) a donde sea (Más risas)
4. No me dejes de querer: Es una canción de inminente separación pero como en una buena.
Stop!! ¿Cuando estaban haciendo el disco, estaban atravesando mal de amores?
¡Sí! Los discos reflejan todo lo que nos pasa. Pero justamente “No me dejes de querer” es un encargo para una película de un director uruguayo, que está haciendo su ópera prima, que se titula “Joya” y cuenta la historia de una pareja de actores, que se quedan sin dinero y se tienen que ir a vivir a la casa de una tía. El empieza a escribir un guión que va a ser financiado mientras la crisis de pareja se va agravando hasta que llega el final, y esa canción narra eso.
Batanga: ¡Ok! Continuemos con la siguiente canción.
5. Jueves 16/11: Esa fecha fue cuando Uruguay quedó eliminado del mundial y es una fotografía de una sensación urbana, similar a la que debe haber vivido Argentina cuando quedó eliminada en Alemania.
6. Contra el pavimento: Es el tema más visceral del disco.
7. Delivery: Narra una historia urbana de ese personaje absolutamente fascinante y absolutamente contemporáneo que anda llevando cosas de un lado para el otro y siempre está como al filo de lo ilegal.
8. No es más mío: Narra lo que sentimos cuando estás haciendo una canción, una vez que la hiciste no es más tuya y se transforma, es parte de la gente.
9. Se va Seba: Una canción de despedida.
10. Ya va a venir: Ya va a venir. (Risas)Es una canción muy íntima.
11. Cián: Es la primera canción instrumental en la historia de Cursi.
12. Cián II: La parte dos de ese tema.
¿Dónde surgieron las canciones de este disco? Porque durante el 2005 y 2006 estuvieron girando sin parar…
En medio de toda esa vorágine nos juntamos con Fabián, en mi departamento donde tengo un home studio, y donde se armaron todas las maquetas del disco. Nos juntábamos después del mediodía a ver qué cosas salían. Estuvo bueno porque fue un trabajo de composición, tratando todos los días de explorar una nueva canción. Cuando tuvimos un paquete interesante de canciones se las mandamos a Román Varas, el productor del disco, y ahí fueron quedando la canciones definitivas para Delivery.
Muchos artistas miran a EE.UU. como la meca donde grabar. ¿Porque eligieron Buenos Aires para grabar?
En el caso nuestro fue porque encontramos una persona, Román Varas—quien produjo “Corazón de hotel”—con la cual adoptamos empatía, coincidimos en gustos artísticos y creíamos que su visión artística podía aportarnos bastante.
Me llamó la atención ver que entre los artistas invitados del disco no figura tu hermano Jorge [ganador del Oscar por la canción “Al otro lado del río” del film Diarios de Motocicleta]…
Jorge no participa en ninguno de los discos de Cursi, salvo en el primero… ¡No sé que tiene de raro…!
El camino que hizo “Cursi” no tuvo nada que ver con Jorge. Son dos carreras separadas. Más allá de que no haya participado, siempre estamos en contacto.
¿Quién es tu juez más severo? ¿Tus hermanos?
¡Mi padre! Es el primero cuando terminaste de tocar en un teatro, que te dice las cosas.
¿Te da bronca o te hace pensar en superarte?
Te hace pensar en superarte.
¿Siempre fue exigente con vos o desde que te subís a los escenarios?
Siempre fue exigente con todos en todos los sentidos. Nuestros padres, los dos, fueron muy exigentes con lo bueno y lo malo, la exigencia que te lleva a hacer más y la exigencia que… ¡Yo qué sé! Somos todos normales. Cuando un padre le exige mucho a un hijo le puede salir el tiro por la culata. (Risas)
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